Instructoras de Yoga

Eliana Doctor

Desde que descubrí la danza a los 10 años, sentí pasión por el trabajo con el cuerpo y el desarrollo de sus posibilidades de expresión y movimiento. Fui bailarina, coreógrafa y me dediqué a la docencia durante 12 años.

Mi curiosidad y la necesidad de explorar el movimiento desde otras  perspectivas, me llevó luego a practicar Chi Kung,  Tai chi chuan  y Kung Fú,  ayudándome a establecer una mayor conexión con lo sutil y sumando al trabajo del cuerpo una base filosófica.

Profundizando mi búsqueda en esa dirección, en 2012, comencé a tomar clases de Yoga con Martina Marré y comencé a vivir mi cuerpo como una maravillosa puerta de entrada a mi universo interno y supe que mi camino iba a continuar en esa dirección.

Realicé mi formación como instructora y desde ese momento hasta hoy tomo clases ininterrumpidamente con ella. Desde 2016 me dedico con pasión a enseñar y a seguir profundizando en la práctica de Yoga como herramienta de transformación.

Enseño Yoga porque quiero poder compartir y transmitir mi experiencia, guiar a mis practicantes a conocerse, a habitarse y empoderarse a través del cuerpo y el movimiento, y a que puedan disfrutar del estado de conexión y bienestar que todo esto genera.

María Paula Castillo

Nací en Bogotá, Colombia. Pero cuando tenía dos años, mis padres emigraron a Venezuela, por eso cuando me preguntan de dónde soy, digo: colombo/venezolana :).

Estudié Publicidad y mercadeo, pero desde siempre amé la radio, así que desde que estaba en la facultad trabajé en ese medio, primero como productora y luego como locutora. Una experiencia maravillosa, donde día a día me comunicaba con miles de personas y recibía tanto cariño a cambio, que fue una de las etapas más lindas de mi vida profesional.

En ese entonces también me encontré con el Yoga de la mano de Salvador, un profe italiano que se había refugiado en la Isla de Margarita, y quien me acompañó en mis primeros pasos por esta maravillosa disciplina. Luego estudié con Constanza Pollier, bailarina profesional y profe de yoga muy amorosa, con quien trabajé a profundidad el Hatha yoga tradicional… pero la situación en Venezuela se empezó a poner muy complicada, por lo que en 2011 decidimos venir a Buenos Aires, en búsqueda de nuevas oportunidades.

Estando acá, luego de una experiencia espiritual de esas que te marcan un antes y un después, entendí que quería dedicarme al Yoga por completo, así que hice el instructorado de Hatha yoga del Gobierno de la Ciudad de Buenos aires, donde tuve como maestro al genio de Carlos González Laporte. Luego estudié Yoga para niños con la organización Árbol de Luz y la profe Victoria Guiraldes.

En 2018 conocí a Vinicius Maureira, profe de yoga y kinesiólogo, con quien estudié Yoga terapéutico y aprendí un montón sobre el cuerpo humano, su anatomía y la biomecánica. Pero en mi práctica seguía indagando, buscando, investigando sobre la movilidad, los dolores, las lesiones y cómo hacer una práctica más amable y respetuosa con el cuerpo, hasta que me topé con mi actual maestra: Martina Marré, con quien he venido deconstruyendo muchas de las cosas aprendidas, para armar una práctica de auto observación, de auto escucha, de cuidado y cariño, combinando ejercicios y experiencias de movilidad funcional con la práctica del Hatha yoga, desde la presencia y conciencia, para transformar y ser.

Moira Beiras 

El cuerpo y el movimiento como espacios de experimentación me interesan desde que soy muy chica. Empecé este recorrido practicando deportes y danza, hasta que hace 20 años me encontré con el yoga y supe que en esa exploración quería quedarme, porque el yoga me invita a encontrarme, a salir del automatismo en el que muchas veces me veo inmersa, para poder observar y observarme con ojos nuevos.

Así fui recorriendo varias escuelas de yoga (hatha, Iyengar, ashtanga, yoga funcional) estudiando y formándome en disciplinas afines (pilates, danza, teatro) para poder transmitir y compartir este saber antiguo que se renueva y se reinterpreta cada vez que lo hacemos cuerpo.

Por eso creo que cada persona tiene su propio yoga, y guío las prácticas que doy para que cada quien pueda encontrar el suyo.

Las prácticas que guío proponen yoga como tiempo y espacio para uno mismo, para poder trabajar sobre lo que queremos cambiar (tensión, dolor, rigidez) y explorar eso que queremos amplificar (movilidad, fuerza, equilibrio y descanso).

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