Síndrome del Impostor

A todxs nos pasó y cada tanto te puede volver a pasar: el miedo a que tu “audiencia” piense que sos unx impostorx, que no sabés tanto como para estar ahí paradx, que en cualquier momento se van a dar cuenta del engaño.

A partir de este patrón de pensamiento surgen otros pensamientos como que seguro estás haciendo las cosas mal, que no sos lo suficientemente buenx, que estás pretendiendo ser alguien que claramente no sos, y que no vale la pena.

Si bien en el mail voy a usar como ejemplo el caso de profes de yoga, creo que lo que escribo acá sirve no solamente para dar clases, sino para cualquier caso en el que hay que mostrar experiencia en alguna cosa.

Si sos profe de yoga puede ser que sufras o hayas sufrido el síndrome del impostor. Tenés muchas ganas de transmitir lo que aprendiste, vos sabés que sabés, pero a la vez cuando te imaginás teniendo que explicar algo, o estás delante de una clase, pensás que vas a fracasar, que la gente te va a considerar unx impostorx.

Consecuencias de este patrón de pensamiento, entre otras, pueden ser inseguridad ante cómo guiar la clase, estar hiper sensible a las expresiones de quienes toman la clase, no estar atentx a lo que va sucediendo, no tener la mente clara (o directamente quedarte con la mente en blanco), desgano, e incluso puede que decidas dejar de dar clases (o que nunca te animes a empezar!).

Lo primero que quiero decir es, si sos profesorx de Yoga formadx y con varios años de práctica personal, entonces yo creo que:

. nunca sabés lo suficiente, y 

. siempre sabés lo suficiente 

como para dar clase. Creo que siempre hay personas a las que les va a interesar lo que tenés para dar.

Sí, las 2 cosas a la vez! Y está bien así.

Nunca sabemos suficiente 

Siempre hay cosas que no sabemos. Siempre tenemos más para aprender. Y siempre va a haber dudas, preguntas, que no podamos responder. Nunca vamos a tener todas las respuestas.

Pero está bien así: nadie sabe todo. ¿Por qué para vos sería de otra manera?

Además, esas mismas dudas son las que nos impulsan a seguir investigando, leyendo, y practicando para profundizar y así sentir más confianza.

Siempre sabemos suficiente 

Lo que en realidad importa es lo que sí sabemos!

Todo eso que ya practicamos, todo eso que leímos, estudiamos, e incorporamos al pasarlo por el cuerpo. En esto nos basamos, desde ahí transmitimos.

Si tu trabajo personal es profundo, si tu intención es sincera, si tu clase sale de tu trabajo personal, siempre va a haber personas que puedan congeniar con vos y recibir lo que tenés para dar. Siempre va a haber personas que quieran recibir eso que tenés para transmitir.

Comentario importante: No confundir con ideas tales como que “todo va a estar bien”, “si es para vos, ya llegará”, etc. No creo en el pensamiento mágico. Lo que quiero decir es que hay gente para todos los gustos. Pero para encontrarla, tenés que salir a buscarla.

¿Qué hacer?

Volviendo al síndrome del impostor, todxs nos sentimos así una o muchas veces. Es normal. Pero entonces, ¿qué podemos hacer cuando esto nos pasa para salir a la cancha igual, de la mejor manera posible?

Es el momento de poner en práctica todo lo entrenado durante tus prácticas de yoga!

Para mí la mejor manera es tomarlo como una posibilidad para el auto-conocimiento y la transformación.

Algunas ideas:

  • Prepararte lo mejor que puedas de acuerdo al entendimiento que tenés hoy.
  • Recordar: No sabés todo. No tenés que saber todo. Y está bien así!
  • Recordar: Ante una duda que no sepas responder siempre podés investigar para la próxima o derivar con alguien que esté más en el tema. Poder decir “no sé” es super importante.
  • Usar el observador para ver cuándo aparece este patrón de pensamiento.
  • Usar la fuerza de voluntad para dejar de rumiar (pensamientos descontrolados sobre cuánto las personas odian lo que estoy haciendo, y cuán poco sirvo) y volver al momento presente. ¿Cómo? Por ejemplo:
    • Usando tu respiración para mantenerte centradx, o para volver al centro cuando tu mente se pone a rumiar;
    • Recordando que estás ahí para dar. Recordar todo lo que tenés para dar.
  • Soltar la idea de que le vas a gustar a todxs. Ser humilde. Vos estás ahí para dar lo mejor de vos. Quien pueda, lo tomará. Si no, es otra la audiencia que te está esperando!

(Otra acotación: como decía más arriba, siempre podemos aprender más. Revisar lo que sucedió puede darnos información sobre cómo seguir. Revisar no quiere decir rumiar!)

Espero que te sirva esto. Primero, para que sepas que a todxs nos pasa. Y segundo para tener algunas ideas a mano para trabajar cuando te sucede.

Si tenés comentarios serán muy bienvenidos!

Si tenés sugerencias de temas que aparecen acá (o en algún mail más antiguo) sobre los que te gustaría leer, te pido que me cuentes!