Clases basadas en FRC

Quiero tener el cuerpo fuerte para atravesar las diferentes situaciones de mi vida.

Durante muchísimos años creí que la práctica tradicional de ásana me alcanzaba para que mi cuerpo estuviera fuerte y sano. Y mucha gente lo cree así también! 

(Por las dudas, practico ásana por otros motivos, si te interesa podés leer más en para qué practico ásana!)

Después de lastimarme me puse a investigar y resulta que, lamentablemente, la práctica de ásana tradicional no alcanza. Es necesario complementarla con otros tipos de entrenamiento.

¿Por qué?

Porque nuestro cuerpo solamente sabe responder de acuerdo a cómo lo fuimos entrenando.

Y, a pesar de lo que las tradiciones de yoga suelen decirnos, el trabajo físico que hacemos en la práctica de ásana es muy sesgado. 

Si durante muchos años solamente hice ásanas, cuando la vida me proponga un movimiento sencillo pero con cierta carga que no entrené en ásana, es probable que mi cuerpo no sepa cómo responder. Y esto puede llevar a que me lesione, que es lo que me pasó mí y a muchxs otros practicantes de Yoga que pensábamos lo mismo.

Un ejemplo muy usado en la comunidad de yoga es el siguiente: si en la práctica de ásana básicamente permito que mis rodillas sean flexionadas un ángulo de 90°, y entreno y entreno este único ángulo, entonces mis rodillas van a estar fuertes para usar ese ángulo pero no van a saber cómo comportarse en otra situación (por ejemplo, si las llevo a una flexión más profunda).

Como esta, hay muchas cosas que la práctica de ásana tradicional deja afuera.

Otro ejemplo: la falta del desarrollo de la fuerza de la parte de atrás del cuerpo, al menos no para equilibrar para toda la elongación posterior que vamos desarrollando con tantas flexiones de caderas! Esta brecha puede dar base a posibles lesiones.

En esta línea, hace un tiempo escribí el por qué de mi obsesión con fortalecer glúteos e isquiotibiales (podés leerlo acá), que se resume así: si solamente estiro y estiro mis isquiotibiales y no los fortalezco (es decir, no les hago hacer fuerza con cierta carga) en algún momento es probable que termine desgarrándolos. Entonces, si quiero estirar y para prevenir el riesgo de desgarros, tengo que fortalecerlos (observación: prevenir es distinto que evitar; evitar es imposible!).

Para tener un cuerpo fuerte y sano una opción es entrenar fuera de la práctica de yoga: nadar, ir al gimnasio, etc.

Pero quienes somos profes de yoga ¿qué hacemos? ¿Ignoramos estos hechos? ¿Corremos el riesgo de que lxs alumnxs se lesionen? ¿Les pedimos/exigimos que entrenen afuera? ¿O lo proveemos nosotrxs?

Yo en este momento decido proveerlo.

Y para esto voy investigando e incorporando distintas posibilidades a mi práctica de yoga y a mi transmisión. Desde 2011 hasta hoy mi práctica cambió muchísimo! Y sigue cambiando en la medida que voy aprendiendo.

Estos últimos años empezó a circular mucha información sobre esto. Me inspiran los trabajos de Jules Mitchell, Kathryn Bruni Young y Jenni Rawlings (entre otrxs). Ellas introducen ciencia del movimiento y biomecánica como parte de las prácticas de ásana. Si practicás conmigo, seguramente en ellas vas a poder reconocer muchas de las cosas que hacemos en las prácticas!

Como parte de esta búsqueda hace un par de años me puse a explorar Functional Range Conditioning (FRC), primero informalmente y luego formalmente a través de la certificación. FRC es un método super interesante, que de a poco lo fui incorporando a mi práctica de yoga.

FRC me ayuda a ganar conciencia.

FRC me ayuda a generar control sobre la flexibilidad que desarrollé tanto con el yoga (pero sobre la cual no tengo control realpodés leer lo que escribí sobre esto acá), y lograr movilidad funcional.

FRC me ayuda a prevenir lesiones.

FRC me ayuda a mejorar la salud y la vida útil de mis articulaciones.

Desde agosto 2019 en mi espacio de Yoga voy a comenzar a dar clases donde introduzco la técnica con un formato teórico-práctico.

Información: martina.mare.yoga@gmail.com